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Patricia Chavira

Publicado en Enfoque Centro

 

Estoy convencida de que para conocer mejor un lugar hay que darse el tiempo de caminarlo, ya sea trazando una ruta o dejando que los pies vayan improvisando el recorrido.

 

Mi manera de reconciliarme con Guadalajara es caminar por el centro, cada caminata me sorprende con un rincón inexplorado, con un descubrimiento nuevo o con un sitio redescubierto; en el centro siempre hay algo que ver, que escuchar, que admirar o que aprender.

 

 

 

Camino para olvidarme de las prisas y el ajetreo, empiezo a poner atención en la gente que se cruza a mi paso, la señora que va a toda prisa con sus bolsas y de regreso a casa, el señor alimentando palomas en la Plaza de Armas, los niños chapoteando en las fuentes, las muchedumbres saliendo a borbotones de la estación Universidad, los vendedores, los curanderos, los danzantes, los dibujantes, los artesanos, los músicos, los turistas; el vitral del Teatro Degollado que apenas se asoma por encima del techo y que puedo ver desde que comienzo a recorrer la Plaza de la Liberación, los detalles en las fachadas antiguas, el trabajo de herrería en los balcones, todas esas historias que se pueden entender poniendo atención a lo que vemos.

 

El centro de Guadalajara es todo un tapiz de sonidos, colores, olores, sabores y de gente de todo tipo; es necesario recorrerlo con los cinco sentidos.

 

Cada caminata es una historia, el reto entonces, es salir y descubrir lo que tiene por contarte.

 

Patricia Chavira

Fotógrafa

 

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