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El Centro de Guadalajara visto desde 18mm y 200 mm

Publicado en Enfoque Centro

 

Si dejamos de lado el clasismo y los tabúes que han surgido en tiempos en los que la ‘sociedad’ está deslumbrada por los centros comerciales y sitios de moda…

Caminar por las calles del centro es un agasajo y un delicioso capricho para quienes son amantes del Arte, la Música, la Cultura, la Arquitectura y la Comida.

 

 

 

Caerle al centro es recorrer no sólo las avenidas principales, es meterse y perderse entre callejones y calle aledañas poco transitadas, observar las casonas que datan del siglo XVII, los detalles de la misma arquitectura decoradas por el deterioro del tiempo y el suelo que reclama su espacio llenando las paredes de texturas naturales y uno que otro arbolito ‘bribón’ (diría Bob Ross) creciendo desde las entrañas de los muros.

 

Cuando pasas demasiado tiempo en el centro por el puro gusto de andar, es: sentir el aroma de unas ‘Donitas del Centro’ mientras caminas por Av. Alcalde, escuchar música en vivo cada dos calles, disfrutar una puesta en escena (por lo general mímica) al aire libre, sentarte en una banca a leer, observar a la gente y analizar sus expresiones o simplemente comprarte un helado y sentarte a degustar el chocolate con yogurth. ¡já!

 

 

Toda visita al Centro merece por lo menos la visita a un museo o galería y de ser posible hacerlo todo. No sin antes haberte tomado una taza de café. Si te sacan del museo por el horario y aún no tienes ganas de regresar a casa, siempre puedes llegar a ‘La Fuente’ Cantina, no importa si vas solo o acompañado, Don Rogelio siempre te recibirá con la cuenta abierta y una Vicky en la barra.

 

Para mi eso es andar en el Centro y es lo que trato de dejar plasmado: Que no hay clases sociales, hay personas y que el centro no sólo es el centro, es: colores, olores, personajes, música, historia y TRABAJO.

 

 

 Por: Paola González 

 

 

 

 

 

 

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