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Fortino Jaime y “El Árbol de Navidad”

Publicado en Historia

Aun cuando parece el título de un cuento de navidad, Fortino Jaime es uno de los personajes más trascendentes (y a la vez olvidados) de la cultura tapatía de la primera mitad del siglo XX. A su vez “El Árbol de Navidad” era un sitio de gran versatilidad, ya que al mismo tiempo era librería, imprenta, miscelánea, lugar de tertulias, entre otras funciones más. Es por ello que vale la pena hablar sobre Fortino y su negocio “navideño”, pues representan uno de los pasajes más peculiares en la historia de la ciudad. 

 

 

Fortino Jaime no era tapatío de nacimiento, ya que era originario de Hostotipaquillo, Jalisco. Estudió la primaria ahí mismo y posteriormente se trasladó a Guadalajara junto a su familia. Entró al Seminario Conciliar de Guadalajara, en donde resultó muy hábil para los cursos de lenguas y gramática. Salió del seminario en 1900, y estableció junto a sus hermanas una papelería como forma de subsistir. Durante esa época Guadalajara contaba con una pujante escena literaria y cultural, lo cual propicia que existieran diversos periódicos, publicaciones periódicas y revistas literarias.

 

Ya en 1911 Fortino Jaime se asoció con Vicente Padilla y establecieron una tienda de abarrotes por la calle de Morelos. Al fondo del establecimiento instalaron una imprenta, lugar en el que Fortino editaría sus primeros libros. En 1914 el negocio fracasó por diversas razones, ocasión que fue aprovechada por Jaime para asociarse con Aurelio Cortés y poner otra abarrotera por la Avenida Corona. Les iría muy bien hasta 1916, año en el que dicho terminaría ardiendo por las llamas de un incendio.

 

Esta situación llevó a seguir la alianza comercial entre Cortés y Jaime, estableciendo en 1917 “El Árbol de Navidad”, en la confluencia de las Avenidas Juárez y Corona. Si bien su giro principal era la venta de abarrotes, el que más apasionaba a Fortino era el de librería, es por ello que este lugar existieron diversos giros del mismo negocio. Al año siguiente terminó su alianza con Cortés, pero continuó atendiendo “El Árbol de Navidad”, solamente que hubo necesidad de trasladarlo a la Avenida 16 de septiembre, entre Madero y Prisciliano Sánchez.

El negocio siguió prosperando, a pesar de los conflictos y dificultades que traería consigo la Revolución Mexicana. Sus giros se fueron ampliando, llegando el taller de imprenta y encuadernación, con los cuales editaría revistas literarias de importancia para la época, como Azul y Anáhuac. A la par de las revistas, la tienda-librería sirvió como lugar de reunión para diversos intelectuales, los cuales permanecían hasta altas horas de la noche discutiendo sobre literatura, política, arte, etc. Entre los asistentes a esta tertulia se encontraban Severo Díaz Galindo, Manuel Martínez Valadez, Enrique González Martínez, José Cornejo Franco, Guadalupe Zuno, el joven Agustín Yáñez, entre otros.

 

En 1928 Fortino Jaime cambió una vez más el domicilio de su negocio, trasladándolo a la calle Morelos. El tiempo fue pasando y Fortino siguió en su tarea de editar e imprimir libros, a la vez que vendía, compraba y rentaba los libros que pasaban por su mano. A precio de tres centavos por día era posible rentar un libro en “El Árbol de Navidad”. Pero a su vez con el paso del tiempo Fortino fue envejeciendo y sus compañeros de tertulia exploraron nuevos caminos, abandonando paulatinamente las reuniones con el peculiar librero.

 

Ya para 1947, “El Árbol de Navidad” se trasladó una vez más de domicilio, localizándose ahora en el cruce de las calles de Bélen y Juan Manuel, a un sitio donde gradualmente cayó en el olvido. Amargado y en una paulatina ruina económica y moral, Emmanuel Carballo lo recuerda como un hombre al que le gustaba pelear con su clientela, por el simple “goce de establecer contacto con una sociedad que lo había olvidado.” Fortino Jaime Ibarra falleció en 1951, en el mismo lugar en donde se ubicaba el negocio al que le dedicó su vida, “El Árbol de Navidad”. 

 

*Para mayor información sobre Fortino Jaime y su librería, consúltese el libro Asuntos Tapatíos, de Francisco Ayón Zester. 

 

Por: Francisco Joel Guzmán Anguiano

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